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PLACENTA
Mientras la vida fluye
en un mar de rutina;
mientras las venas juntan
ríos palpitantes de sangre ardiente;
yo te espero.
Porque el desearte se transforma en puente
y el añorarte en almohada de sueños.
Carne,
marca roja de hierro ausente
que te vive candente.
MADRE
Instante de vida:
placer, dolor, placer, dolor
vuela profundo y clava su aguijón.
Rojas las alas tornan la hoja
suben y exprimen
los minuteros de mi reloj.
Crepúsculo naciente
aguja atrapa gris impotencia en decadencia
pincha la herida del desencuentro
en el tablero del corazón.
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