|
en mi ciudad
no existen niños abandonados
no hay
si en una noche de ésas
algún pequeño
da vueltas indeciso por los bares
o por
calles que perdieron el nombre
alguien
lo tomará de la mano
inevitablemente
decidiendo
si se lo queda para siempre
o lo vende después de usarlo
a un marinero
un evadido
alguien que ande buscando
redondear su noche
o tal vez el niño mismo
decida
escoja
la mano el corazón aquello
con que
pueda partirse en dos para siempre
la sonrisa
|